La motivación hacia el estudio

La motivación es la fuerza que nos impulsa a realizar las cosas y persistir en la realización.

En el contexto escolar la motivación está en función de los contenidos que se trabajan, cómo se presentan, el método que se utiliza, las actividades que se realizan, etc. Pero hay un aspecto de la motivación que tiene que ver con las metas con aquello que se persigue o se pretende conseguir.

Hay alumnos que se sienten motivados por superar a otros alumnos, por conseguir la aprobación del profesor o sus padres, por conseguir un aprobado, un notable, …o por conseguir recompensas materiales (la Play, la moto, ….)

Otros alumnos se sienten motivados al experimentar que están aprendiendo, que están haciendo lo que desean ,que les gusta lo que hacen, que se entretienen con ello, que se esfuerzan por hacerlo bien, …

De esta forma, podemos hablar de dos clases de motivaciones:

Motivación extrínseca: cuando actuamos para conseguir una recompensa o evitar un fracaso (aprobado-suspenso).

Motivación intrínseca: cuando actuamos para realizar correctamente la tarea que estamos realizando, para obtener una satisfacción por el trabajo realizado.

Los padres deseamos, y debemos intentar conseguir, que nuestros hijos actúen movidos más por la motivación intrínseca que por la extrínseca, aunque a veces hemos de empezar con la primera para llegar a la segunda, es decir, hemos de empezar dando un premio por una conducta que al final el niño la realizará por si mismo.

Pero ¿qué podemos hacer los padres para motivar a nuestros hijos hacia los estudios?

A lo largo de su vida el niño aprende muchas cosas: gatear, andar, saltar, no hacerse pis en la cama, bajar las escalera, correr, jugar a la pelota, hablar, hacer puzzles y construcciones, ir en bici, vestirse, asearse, utilizar los cubiertos, prepararse un bocadillo, etc.

Todos ellos son aprendizajes complejos que el niño va adquiriendo y la actitud de los padres ante esos aprendizajes ha de ser la de animarle a aprender, hacerle ver que está aprendiendo, hacerle ver los progresos que ha realizado, valorar los esfuerzos, elogiarle cuando hace algo correctamente, estimularle para que adquiera nuevos aprendizajes. Todo ello lo solemos hacer respetando el ritmo evolutivo del niño.

Esta misma actitud es la que debemos mantener ante los aprendizajes escolares:

  • Manifestar interés por las tareas escolares
  • Animar a nuestros hijos a aprender:
  • Haciéndoles ver los positivo de los aprendizajes: “podrás leer cuentos, llevar las cuentas de tus ahorros, “…
  • Minimizando los fracasos y analizando dónde pueden haber estado los errores
  • Evitando críticas negativas y dando importancia a los aspectos positivos
  • Evitando situaciones en las que el estudio se convierta en un castigo: “el fin de semana te quedas en casa a estudiar, sin salir con los amigos”.
  • Evitando situaciones en las que el estudio se convierta en motivo de conflicto: más vale organizar el tiempo y espacio de estudio, que estar diciendo cada día al niño cuándo y dónde debe estudiar.
  • Destacando sus habilidades y potenciando sus aspectos más favorables sin descuidar los otros.
  • No exigiéndole más de lo que puede dar, pero tampoco menos. Plantearle metas asequibles, tareas cuya dificultad pueda superar pero que le supongan un reto, un esfuerzo.
  • Aumentando de forma gradual la dificultad de las tareas y el tiempo de estudio
  • Haciéndole ver que estamos satisfechos de su trabajo: “veo que te estás esforzando”, “cada vez tienes más agilidad para sumar”, “has conseguido aprenderte todas las tablas”.
  • Proporcionando situaciones en las que el niño pueda tener éxito y que afiancen su autoestima y su autonomía
  • Cuando elogiemos o corrijamos, utilizar un lenguaje que potencie la autoestima:
    • Describir la situación con la que estamos o no de acuerdo: “esta evaluación te has esforzado menos que la anterior y no has conseguido aprender todo lo que tocaba”
    • Reaccionar positivamente ante la situación, exponiendo nuestros sentimientos y nuestras razones para un cambio del niño: “ no me parece que esta situación deba continuar, estoy seguro de que eres capaz de hacerlo mejor si te esfuerzas un poco más”
    • Reconocer los sentimientos y/o el esfuerzo del niño ante la dificultad o el logro: “se que hay otras cosas que te gustan (TV, Videojuegos, amigos, deportes, …), y te fastidia tener que dejar de hacerlas”.
    • Formular claramente lo que se espera de él: “Espero que estudies un poco más cada día, yo estoy dispuesto a ayudarte”
  • Animarle en los momentos en que se encuentre decaído.
  • Proporcionarle la ayuda necesaria ante las dificultades
  • Proporcionarle unas condiciones adecuadas de estudio
  • Ayudarle a planificar su tiempo y espacio de estudio
  • Animarle a que practique algún deporte o afición en la que el niño ponga esfuerzo e interés para que le resulte más fácil transferir estas actitudes al estudio.
  • Evitar asociar la recompensa material con el estudio. Alumnos que están intrínsecamente motivado, si se les recompensa de forma extrínseca, pueden cambiar la motivación de intrínseca a extrínseca
  • Evitar abusar del argumento de futuro demasiado lejano: estudiar para obtener un título, estudiar para conseguir un trabajo, para ganar dinero, …

Celso Crespo Bejarano, psicopedagog.

S.P.E. A-11. MARINA ALTA. Telf: 96.578.38.33. Fax: 96.642.42.12. Correu-e: 03403002@ edu.gva.esLa motivación es la fuerza que nos impulsa a realizar las cosas y persistir en la realización.

En el contexto escolar la motivación está en función de los contenidos que se trabajan, cómo se presentan, el método que se utiliza, las actividades que se realizan, etc. Pero hay un aspecto de la motivación que tiene que ver con las metas con aquello que se persigue o se pretende conseguir.

Hay alumnos que se sienten motivados por superar a otros alumnos, por conseguir la aprobación del profesor o sus padres, por conseguir un aprobado, un notable, …o por conseguir recompensas materiales (la Play, la moto, ….)

Otros alumnos se sienten motivados al experimentar que están aprendiendo, que están haciendo lo que desean ,que les gusta lo que hacen, que se entretienen con ello, que se esfuerzan por hacerlo bien, …

De esta forma, podemos hablar de dos clases de motivaciones:

Motivación extrínseca: cuando actuamos para conseguir una recompensa o evitar un fracaso (aprobado-suspenso).

Motivación intrínseca: cuando actuamos para realizar correctamente la tarea que estamos realizando, para obtener una satisfacción por el trabajo realizado.

Los padres deseamos, y debemos intentar conseguir, que nuestros hijos actúen movidos más por la motivación intrínseca que por la extrínseca, aunque a veces hemos de empezar con la primera para llegar a la segunda, es decir, hemos de empezar dando un premio por una conducta que al final el niño la realizará por si mismo.

Pero ¿qué podemos hacer los padres para motivar a nuestros hijos hacia los estudios?

A lo largo de su vida el niño aprende muchas cosas: gatear, andar, saltar, no hacerse pis en la cama, bajar las escalera, correr, jugar a la pelota, hablar, hacer puzzles y construcciones, ir en bici, vestirse, asearse, utilizar los cubiertos, prepararse un bocadillo, etc.

Todos ellos son aprendizajes complejos que el niño va adquiriendo y la actitud de los padres ante esos aprendizajes ha de ser la de animarle a aprender, hacerle ver que está aprendiendo, hacerle ver los progresos que ha realizado, valorar los esfuerzos, elogiarle cuando hace algo correctamente, estimularle para que adquiera nuevos aprendizajes. Todo ello lo solemos hacer respetando el ritmo evolutivo del niño.

Esta misma actitud es la que debemos mantener ante los aprendizajes escolares:

  • Manifestar interés por las tareas escolares
  • Animar a nuestros hijos a aprender:
  • Haciéndoles ver los positivo de los aprendizajes: “podrás leer cuentos, llevar las cuentas de tus ahorros, “…
  • Minimizando los fracasos y analizando dónde pueden haber estado los errores
  • Evitando críticas negativas y dando importancia a los aspectos positivos
  • Evitando situaciones en las que el estudio se convierta en un castigo: “el fin de semana te quedas en casa a estudiar, sin salir con los amigos”.
  • Evitando situaciones en las que el estudio se convierta en motivo de conflicto: más vale organizar el tiempo y espacio de estudio, que estar diciendo cada día al niño cuándo y dónde debe estudiar.
  • Destacando sus habilidades y potenciando sus aspectos más favorables sin descuidar los otros.
  • No exigiéndole más de lo que puede dar, pero tampoco menos. Plantearle metas asequibles, tareas cuya dificultad pueda superar pero que le supongan un reto, un esfuerzo.
  • Aumentando de forma gradual la dificultad de las tareas y el tiempo de estudio
  • Haciéndole ver que estamos satisfechos de su trabajo: “veo que te estás esforzando”, “cada vez tienes más agilidad para sumar”, “has conseguido aprenderte todas las tablas”.
  • Proporcionando situaciones en las que el niño pueda tener éxito y que afiancen su autoestima y su autonomía
  • Cuando elogiemos o corrijamos, utilizar un lenguaje que potencie la autoestima:
    • Describir la situación con la que estamos o no de acuerdo: “esta evaluación te has esforzado menos que la anterior y no has conseguido aprender todo lo que tocaba”
    • Reaccionar positivamente ante la situación, exponiendo nuestros sentimientos y nuestras razones para un cambio del niño: “ no me parece que esta situación deba continuar, estoy seguro de que eres capaz de hacerlo mejor si te esfuerzas un poco más”
    • Reconocer los sentimientos y/o el esfuerzo del niño ante la dificultad o el logro: “se que hay otras cosas que te gustan (TV, Videojuegos, amigos, deportes, …), y te fastidia tener que dejar de hacerlas”.
    • Formular claramente lo que se espera de él: “Espero que estudies un poco más cada día, yo estoy dispuesto a ayudarte”
  • Animarle en los momentos en que se encuentre decaído.
  • Proporcionarle la ayuda necesaria ante las dificultades
  • Proporcionarle unas condiciones adecuadas de estudio
  • Ayudarle a planificar su tiempo y espacio de estudio
  • Animarle a que practique algún deporte o afición en la que el niño ponga esfuerzo e interés para que le resulte más fácil transferir estas actitudes al estudio.
  • Evitar asociar la recompensa material con el estudio. Alumnos que están intrínsecamente motivado, si se les recompensa de forma extrínseca, pueden cambiar la motivación de intrínseca a extrínseca
  • Evitar abusar del argumento de futuro demasiado lejano: estudiar para obtener un título, estudiar para conseguir un trabajo, para ganar dinero, …

Celso Crespo Bejarano, psicopedagog.

S.P.E. A-11. MARINA ALTA. Telf: 96.578.38.33. Fax: 96.642.42.12. Correu-e: 03403002@ edu.gva.es

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