La voz: un tesoro a cuidar

La voz es para los docentes un instrumento de comunicación así como una herramienta de trabajo imprescindible.

Las alteraciones de la voz o disfonías es un problema muy común en los profesionales de la docencia. Suponen un 5% de las bajas laborales y se han detectado problemas de carácter más leve (ronquera y voz cansada) hasta en un 48% del profesorado valenciano.

Para prevenir todos estos problemas es muy importante educar nuestra voz y en este caso el papel de la logopeda es fundamental, ya que es el profesional que nos puede orientar y realizar ejercicios para reeducar los malos hábitos adquiridos y poder llevar a cabo un programa de rehabilitación que nos resulte funcional y efectivo para ponerlo en práctica día a día dentro de las aulas.

El diagnóstico de la disfonía siempre será llevado a cabo por un especialista de la voz (Otorrinolaringólogo u Foníatra) y puede tener o no una base orgánica como pueden ser nódulos vocales o pólipos laríngeos, en otros de mayor importancia.

Pero en cualquier caso, siempre hay una base funcional, por lo que se aconseja siempre tener en cuenta:

  • Modificar hábitos mal adquiridos a la hora de hablar que perjudican nuestra voz
  • Concienciarnos de la importancia de la voz
  • Llevar a la práctica en su vida cotidiana los consejos de higiene vocal.
  • CONSEJOS DE BUENA HIGIENE VOCAL

    1. Hay que intentar reducir el tiempo de habla, es decir, hablar menos y más pausado. Cuando nos duela la garganta hay que hacerle caso y hablar lo menos posible.

    2. Hable con una intensidad (volumen) moderada.

    3. Es importante que las conversaciones sean de persona a persona y no por encima del ruido ambiental.
    4. Si esto no es posible:
    * Intente acercarse más a la persona a la que se le va a hablar. No hable por encima de los demás, ni por encima de otros ruidos fuertes (coches, motos, aspiradora, música…)

    5. Evite gritar, chillar, reírse demasiado fuerte, cambiar la voz, cantar y susurrar

    6. No hable mientras levante pesos, suba escaleras o mientras haga esfuerzos físicos.

    7. Hay que tener presente siempre nuestra postura, (espalda, cuello y cabeza rectas), manteniendo la verticalidad, no forzar los músculos de la cara, cuello y hombros, sobretodo cuando hablemos, no hay que forzar la voz, tiene que salir natural, sin esfuerzos.

    8. Si necesita toser, beba agua en lugar de hacerlo y aún así no puede dejar de toser o de aclararse la garganta, hágalo de manera suave: expulse la mayor cantidad de aire de los pulmones en esfuerzos pequeños, cortos y suaves.

    9. Evite los alimentos y líquidos que tienden a espesar la saliva o a los que sea alérgico/a, porque tendrá la necesidad de aclararte más la garganta. Si come chicle, hágalo con la boca cerrada

    10. No beba bebidas ni demasiado frías ni demasiado calientes.

    11. Evite los irritantes de la laringe y de las cuerdas vocales: polvo, humedad, humo de los cigarrillos, cambios bruscos de temperatura, aire acondicionado.

    12. Para respirar coja siempre el aire por la nariz, porque esta permite una mayor y mejor filtración, humedece, limpia y calienta el aire que inspiramos.

    13. Beber al menos 2 litros de agua al día, a pequeños sorbos, con o sin sed.

    14. Frotarse hacia abajo el cuello y los hombros muy suavemente todos los días con una crema balsámica o con un aceite relajante.

    15. Tome infusiones de: orégano, malvalisco y erísimo o tomillo, es aconsejable bebérselo a sorbitos

    Maria Pilar Ferrando Garcia, logopeda

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